Según la DGT, en España hay aproximadamente 27 millones de turismos y más de 5 millones de vehículos pesados, en los últimos años, la edad de vida de estos vehículos ha subido hasta colocarse en una media de 12 años y se prevé que en los próximos años siga subiendo:

Más del 75% de estos vehículos constan de motor diésel, los cuales tienen una combustión menos eficiente.

Solamente el 30% de cada litro de combustible es aprovechado para generar movimiento, la cantidad restante se pierde en forma de calor, gases contaminantes y residuos sólidos o carbonilla.

Estos depósitos de carbonilla interna son los que irán generando un aumento del consumo, perdida de eficiencia y rendimiento del motor además de acortar su vida útil.

Con el paso de los años, esta suciedad acumulada provoca un aumento en las emisiones contaminantes, produciendo grandes niveles de contaminación dando lugar a limitaciones de velocidad, restricciones de acceso al centro de las ciudades, problemas en ITV…

Si nos fijamos en datos de las pruebas ITV, cerca del 22% de los coches son rechazados y más del 19% de estos rechazos son debidos a problemas ligados a las emisiones.

Debido a esto, nuestro vehículo comenzará a perder prestaciones fundamentalmente por dos factores. El primero variará dependiendo del desgaste de las piezas y materiales por el uso y el segundo será debido a la acumulación de carbonilla derivada de ésta combustión menos eficiente.

Consecuencias de la carbonilla en los motores:

Los residuos generados (carbonilla), se van acumulando poco a poco en todo el circuito del motor, primero en las partes más en contacto con la zona donde se quema del combustible (cámara de combustión de cada cilindro independiente) y posteriormente en las zonas más externas.

Se van depositando por todos los elementos que componen desde la admisión hasta el propio sistema de escape, (codos, válvulas, cámara de combustión, inyectores, turbo, EGR, FAP… ) generándose una obstrucción de los conductos que provoca la pérdida progresiva de prestaciones de su vehículo, perdida de potencia , aumento del consumo o averías costosas.

La carbonilla se va acumulando rápidamente en el motor y en las piezas involucradas en el proceso de combustión y escape, creando obstrucciones y muy a menudo costosas averías.

En las zonas en las que se desarrollan estos procesos la acumulación de carbonilla afecta directamente a la eficacia del vehículo y a la larga podría generar problemas para pasar la revisión ITV.

Por todo esto es conveniente realizar descarbonizaciones con frecuencia y añadirlas al servicio de mantenimiento periódico de su vehículo para poder disolver y limpiar la carbonilla generada en el interior de su motor, evitando costosas averías y respetando siempre el medio ambiente.

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